Cuando uno enseña, dos aprenden
Robert Heinlein
¡Hola! soy Jorge Alves, músico de jazz y creador de este blog.

Siempre me han perseguido varías preguntas.
- ¿Y además de música, qué vas a estudiar?
- ¿Pero en qué trabajas?
- ¿Pero luego qué vas a hacer?
Al final te acostumbras.
Mientras otros planificaban su futuro, yo estaba ocupado tocando, enseñando y aprendiendo.
A veces en conservatorios, otras en bares, hoteles, bodas o plazas.
Y durante varios años, desde una autocaravana, recorriendo medio país con una guitarra, una conexión a internet y unos cuantos alumnos por cada lado del mundo.

Luego te voy a contar más a fondo dónde aprendí. Pero antes quiero dejar claro que aún sigo aprendiendo y no vengo a venderte la verdad absoluta. En este camino he pasado por varios conservatorios y he contado con la ayuda de grandes músicos y profesores y solo pretendo compartir contigo un poquito de eso.
Como iba diciendo, este no era el plan perfecto que muchos esperarían, pero sí el que me permitió vivir con la música.
Tocar en la calle te enseña rápido lo que funciona y lo que no. Si suenas de verdad, la gente se para; si no, sigue andando. Y en la enseñanza pasa igual: si tus alumnos no mejoran, se van.
¿Pero, el artista nace o se hace?
Antes de toda esta aventura estudié Magisterio, que me ayudó a entender cómo aprende la gente. Con los años, esa base se mezcló con todo lo que viví como músico y se convirtió en la forma en que enseño hoy, lejos de mitos sin base que hay sobre el aprendizaje circulando (no siempre, pero más de la cuenta) por clinics y masterclases de gente que sabe tocar pero no recuerda cómo aprendió.
He pasado por varios conservatorios y he tenido la suerte de aprender con grandes músicos: Eva Blossom, Félix Santos, Joaquín Chacón, Carlos Pino, Marcelo Sáenz o Gustavo Fantino, entre otros.
También me formé en seminarios y cursos que encontraba a mi paso, con artistas como Jonathan Kreisberg, John Stowell, Ilja Reijngoud… Pero fue con siete años cuando empecé en el Conservatorio Gonzalo Martín Tenllado de Málaga, y después cuando fui acercándome al jazz.
En 2019 obtuve una beca de la Fundación Música Creativa para estudiar en Madrid, y hoy sigo ampliando mi formación en Musikene, en San Sebastián, uno de los centros de jazz más reconocidos de Europa.
Llevo más de quince años enseñando guitarra y ayudando a otros músicos a mejorar a la vez que hago algún concierto para recordar por qué empece.
No enseño fórmulas milagrosas, sino una forma de pensar, escuchar y tocar que sirva para encontrar tu propio sonido.
Y aunque ahora vivo más tiempo frente a una pantalla que en la calle, sigo creyendo en lo mismo:
que en la música —como en la vida— no se trata de tocar más, sino de decir algo de verdad.